En este bloque he aprendido algo muy
importante que es a differenciar lo que es literatura de
paraliteratura. Siempre he pensado que en clase tanto las canciones
como los libros o cuentos son perfectos para hacer disfrutar al niño
pero que además nos sirven para educarles en algún aspecto.
Toda mi vida he tenido profesores que
al acabar de leer un cuento o historia nos han preguntado " ¿ y
qué habéis aprendido de la historia?" y la respuesta " No
he aprendido nada en concreto, solo lo he desfrutado" no se me
hubiese pasado por la cabeza pues al parecer todo lo que leíamos en
el colegio o del colegio tenía que servir para algo.
Ahora, gracias a
esta asignatura y a este bloque en particular me he dado cuenta que
nosotros como profesores debemos ser conscientes que la literatura es
para disfrutar y que como tenemos que hacer que le guste a
nuestros alumnos, a la hora de elegir los libros para trabajar en
clase debemos tener en cuenta muchas cosas como son sus gustos e
intereses que van relacionados con su momento evolutivo; los temas,
los personajes del cuento, el formato de éste,...
Siempre tenemos
que recordar que lo importante es que los alumnos, desde pequeñitos
adquieran gusto por la lectura y que está tanto en la mano de sus
padres como en la nuestra. El alumno que sea aficionado a la lectura
va a tener a su alcance numerosos mundos a los que evadirse cuando
quiera y para mí eso es fantástico.
El libro que he
analizado, es una adaptación de María Puncel cuya finalidad es
entretener y divertir a los niños, pues bien se lo conté a mis
alumnos de cuatro a siete años y he podido comprobar que les encantó
a todos. Se rieron, se sientieron identificados con el personaje, al
parecer alguno también "había estado hablando con el
ratoncito"...
En conclusión ,
que a pesar de que el libro original tenía doble intencionalidad, la
de divertir y la de educar (paraliteratura), la versión de María
Puncel sólamente ha servido para sacar sonrisas, aplausos y ganas de
irse de viaje con ratoncito la próxima vez que un diente sea caído
o arrancado.
Perfecto.
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