lunes, 11 de junio de 2012

Tema 2

BLOQUE 2.     LOS TEXTOS FOLCLÓRICOS

Un texto folclórico puede ser un texto literario de cualquier género y es un texto que nacen del pueblo entero. No tienen por qué ser conocidos, ni famosos ni estar extendidos. Simplemente son textos de traducción cultural porque hacen referencia al origen.
Unas de las principales características de los textos folclóricos es que no tienen un sólo autor ya que al irse pasando de boca en boca, la gente va cambiando cosas, va quitando, añadiendo, van cambiando constantemente de generación en generación hasta que se acaba poniendo por escrito. Incluso la misma persona que lo pone por escrito lo cambia de la forma que lo escuchó.

Es muy importante que sepamos que los textos folclóricos no son textos infantiles sino textos familiares, era como la televisión de la época. Se contaban para entretener a la familia entera. Normalmente la persona que lo contaba era el abuelo, porque era el que más había vivido, por lo tanto, el que más cuentos se sabía.

Por ejemplo: Blancanieves y los siete enanitos no es un cuento para niños. Es un cuento para adultos lo que sucede es que Disney lo ha adaptado para los niños, pero no es un cuento infantil.

Hay quienes también confunden los textos populares con los textos folclóricos. Pues bien, voy a aclarar esa duda diciendo que los textos populares pueden tener dos significados. Pueden referirse tanto a textos hechos por el pueblo, es decir, que nacen del pueblo, como o a textos que son famosos, extendidos y conocidos mientras que los textos folclóricos nacen del pueblo entero pero no tienen por qué ser ni conocidos, ni famosos ni estar extendidos. Son textos de traducción cultural porque hacen referencia al origen.

Lo que más nos interesa como futuros maestros no es exactamente saber muchísima literatura en sí sino saber cómo transmitírsela a los niños. Por ejemplo, si estamos hablando en clase de la Edad Media podremos usar un fragmento del Mio Cid por ejemplo.

La literatura nace en un núcleo pero luego se extiende. Por ejemplo, el cuento de Caperucita Roja fue verdad. Fue de boca en boca evolucionando.
Conocer cuentos y canciones y que sepamos hacer adaptaciones es bueno para los maestros. Hemos de tener cuidado en saber hasta cuándo deja de ser una adaptación y pasa a ser otro cuento, hasta dónde se puede adaptar un cuento.


Comienzo del estudio de textos folclóricos

Ha habido muchos recopiladores de cuentos folclóricos a lo largo de la historia pero fue Vladimir Propp (1895-1970) en el siglo XX la primera persona en hacer una tesis doctoral sobre el tema folclórico. Éste etnólogo y folclorista ruso lo que hizo fue analizar de forma objetiva la estructura de cientos de cuentos de su país con el objetivo de encontrar características comunes en todos ellos. Hasta sus estudios sí hubo textos que se consideraron como folclóricos solo que aun no se empezaron a estudiar a nivel académico.


Propp publicó en 1928 su libro “Morfología del Cuento”, sus estudios sobre la estructura de los cuentos fue lo que le dio un estatus internacional. La realización de esta obra le convirtió en la clave para el estudio de la literatura. Se le equiparó con Saussure(en el nivel lingüístico) pero a nivel de análisis estructural.

El principal objetivo de Propp era llegar a una morfología, es decir, a una descripción de los cuentos según sus partes constitutivas y las relaciones de estas partes entre ellas y con el conjunto”. Para ello utiliza una técnica descriptiva, la cual consiste en superponer secuencias.

¿Qué clasificación hizo él de los cuentos? Los dividió en:

  • Mitos
  • Cuentos de fórmula
  • Cuentos de animales
  • Fairy tales o cuentos de hadas o “maravillosos”.




Separó los cuentos catalogados como “cuentos maravillosos”y analizó sus estructuras  encontrando así características comunes. Analizó cientos de ellos. Eran cuentos en los que no se necesita un hada madrina como tal sino un personaje mágico que ayudase al protagonista a ser feliz.

Entonces, la conclusión de Propp fue que TODOS los cuentos folclóricos del mundo siguen esta estructura: hay un personaje que vive en el núcleo familiar protegido de los males del mundo, en la adolescencia ha de  pasar una serie de pruebas para llegar a la edad adulta, una vez superadas las pruebas es considerado adulto, se casa y crea su hogar, es decir, su núcleo familiar.

Estos cuentos relatan las fases por las que tiene que pasar el protagonista para llegar a la edad adulta. Blancanieves, que fue la primera obra folclórica elegida por Disney para su representación es un ejemplo de protagonista de cuentos que no se puede mantener por sí sola. Ella no podría pasar a la edad adulta, pues no es capaz de superar las pruebas que hacen que pasase a dicha edad.

Los cuentos no reflejaban la realidad puesto que la realidad de entonces era machista. Lo que hacían era reflejar los sueños de la gente. El poder decidir, el tener un papel importante en la vida...

Un ejemplo de cuento folclórico es Aladino. Aladino cuidaba a su madre y como no tenían dinero tenía que robar para comer los dos. Un día un señor le ofrece dinero a cambio de  buscar una cosa en un sitio oscuro (aquí  empiezan la serie de “pruebas” que tiene que pasar para llegar a la vida adulta). El protagonista consigue superar las pruebas, se convierte en adulto y entonces consigue a una princesa y se casa con ella. Consigue crear su núcleo familiar.

En los siglos XVII y XVIII…

En los siglos anteriores ha habido muchos recopiladores de estas maravillosas historias. En estos siglos quiero destacar a Charles Perrault y a Madame Leprince de Beaumont.

Charles Perrault, era un escritor francés que se interesó mucho por las historias folclóricas. Recogió una serie de cuentos en los que siempre quiso plasmar una intención moralizante por lo que no podemos hablar de literatura sino de paraliteratura ya que su intencionalidad es didáctica. Perrault tenía un pensamiento vital muy humanista en la que los excesos no tenían cabida y como en la corte todo eran excesos lo que hizo fue adaptar estos cuentos folclóricos con la intención de moralizar a la gente de la corte. No iban dirigidos a los niños.
 

Una obra muy famosa que adaptó fue la obra de La Caperucita con moraleja al final.  Consistía en que las adolescentes escuchaban a gentes que no debían y que terminaban  dejando que los hombres se acostasen con ellas. En conclusión, usa los cuentos de hadas y los moraliza para la gente de la corte.

Durante los últimos años del reinado de Luis XIV, también llamado El Rey Sol, destaca una mujer llamada  Jeanne-Marie Leprince de Beaumont quien fue una de las recopiladoras de historias folclóricas más famosas de la época aunque la mayoría de la fama se la debe a la versión que escribe con final feliz del cuento de La Bella y la Bestia.

¿Cómo llega ella a escribir esta versión?

En el siglo XVIII, que como todos bien sabemos, es el siglo de la Ilustración, de las luces, de la razón y reinaba en Francia como monarca absoluto  Luis XIV o también llamado El Rey Sol.
En la corte también les gustaba escuchar cuentos por lo que cuando el sol desaparecía el monarca se sentaba en su trono y venía gente a contarle historias o cuentos para entretenerle.
Jeanne-Marie Leprince de Beaumont trabajaba como institutriz en la corte donde realizaba funciones de profesora de música y de dama de compañía hasta que se casa con M. Beaumont y un día escuchó un cuento llamado “El lobo blanco” y ella decidió hacer una versión distinta de éste. El cuento de El lobo blanco es una versión anterior a la versión de  La bella y la Bestia que Walt Disney hace  para los niños.


En el siglo XIX…

Un siglo después, en Alemania, en el siglo XIX estaba el Romanticismo que era un movimiento cultural y artístico que se caracterizado por el rechazo general a las normas y  por el dominio absoluto de la subjetividad y los sentimientos. Era una época en la que los niños hasta los 9/10 años no sabían leer.

En aquella época destacaban como recopiladores de cuentos folclóricos Los hermanos Grimm, dos filólogos alemanes que trabajaban juntos. Se llamaban Jacob y Wilhelm y destacaron por los cuentos para niños que escribieron y por hacer el diccionario Alemán. Fueron influidos por un planteamiento romántico y por los nacionalismos (lo propio). Los cuentos de los hermanos Grimm responden al esquema de Propp.

Ellos querían que toda esa cultura alemana no se perdiese por lo que trataron de recopilar y escribir todos esos cuentos que les contaron. Querían conservarlos tal y como se los contaron. No querían cambiar nada de nada.

Esos cuentos estaban llenos de sexo, violencia, y cosas grotescas. Los recopilaron en un libro titulado “Infancia y juventud”  lo cual fue una mala idea y culpa del editor porque no eran cuentos para niños. Entonces los padres empezaron a comprarlos pensándose que se trataban de cuentos infantiles.

A pesar de que la primera edición se agotase hubo quejas y fue entonces cuando el público les pidieron que hiciesen unos cambios para que los niños los pudiesen leer y les convencieron. Hicieron así “pequeñas” adaptaciones. Por ejemplo, donde inicialmente había una muerte horrible, como pueda ser el desmembramiento, en la adaptación para niños escriben que el personaje tubo una condena a muerte y ya.
Lo que nosotros conocemos es todo a partir de la tercera edición.
Otro ejemplo es que en el cuento de La caperucita añaden un final agradable (el leñador) que le salva la vida en el último momento.

Considero necesario que nos hagamos una pregunta importante como futuros maestros: ¿Qué es mejor para trabajar con los niños los cuentos con moraleja de Perrault o los cuentos de los hermanos Grimm que están menos “toqueteados” y que son un siglo más modernos? Todos sabemos ya la respuesta. Los de los hermanos Grimm.

En la segunda mitad del siglo XIX...


En Dinamarca se encontraba el hombre que ganó el premio más importante para escritores de literatura infantil. Su nombre es Hans Christian Andersen y escribió muchos libros, no todos eran para niños. Entre los cuentos escritos por él ( los de autor) encontramos a personajes típicos de Dinamarca destacando la obra de La Cerillera cuyo progatogista es una niña que vendía cerillas y que tiene visiones y muere en la nieve en la noche de nochebuena.

Ahora entre sus otros tipos de cuentos, los de historias folclóricas, destacan La sirenita y El soldadito de plomo. Para escribir estos cuentos se inspiraba en cuentos folclóricos. Una característica de los cuentos de este autor es que sus finales siempre acaban mal e incluso los que adapta.

La sirenita de Andersen trataba de una sirenita que quería ser humana para poder ir a la tierra. A pesar de que su padre se lo prohibiera ella se escapó y cambió su voz por un par de piernas. Estaba enamorada de un príncipe pero éste se iba a casar con su amada. Su única forma de salvarse era matando a la amada del príncipe pero como eso no sentía que era lo correcto, no lo hizo, los novios se casaron y ella murió. En realidad hay quienes piensan que Andersen se sentía como la sirenita, que quería ser algo que no era y estaba bastante triste por ello. Él mismo dijo que el cuento de El patito feo era su autobiografía.

He de destacar que no hay moralejas en los cuentos de los hermanos Grimm ni en los de Andersen.


En el siglo XX…

Bruno Bettelheim, fue uno de los psiquiatras y psicólogos más influyentes del siglo XX a pesar de que tras su suicidio perdiese un poco de "credibilidad".


Bettelheim culpaba a las madres de tener hijos autistas a las cuales llamaba”Madres nevera”. Cuando Bettelheim lo decía, a las madres les quitaban a sus hijos y se los llevaban a vivir al hospital. Un día afirmó:"Toda mi vida he trabajado con niños cuyas vidas han sido destruidas debido a que sus madres los odiaron”.

Un día se dio cuenta que los cuentos estaban llenos de símbolos y pensaba que los cuentos de hadas tenían gran influencia en la educación de los niños pues según él, los niños, al identificarse con los personajes de los cuentos empiezan a experimentar por ellos mismos sentimientos de valentía, amor, justicia, etc.


En España...


Entre los adaptadores y recopiladores de historias folclóricas españoles he de destacar a  Rodrigo Caro, autor del siglo XVII que recopiló alrededor de 500 obras literarias. Cuidó bastante la prosa y la lírica. Si tuviese que destacar dos obras suyas serían Canción a las ruinas de Itálica, y la obra  Días geniales y Lúdicros;
De los que ya he hablado en el primer bloque tenemos a Cecilia Böhl de Faber o como le gustaba que le llamasen, Fernan Caballer, la española que se encargó de recopilar sobre todo textos folclóricos en verso.

Entre los siglos XIX y XX tenemos a Calleja que también hizo muchas adaptaciones de este tipo de cuentos y al Padre Coloma que tiene cuentos propios pero también tiene cuentos folclóricos que adaptó para convertirlos en moralizadores para niños. No se considera literatura por su intencionalidad moralizante. Se considera paraliteratura.
El padre Coloma convierte a personajes mágicos en personajes reales. En vez de un hada, pone un ángel de la guarda, el personaje malo dice que es el demonio y lo llama Pedro Botero. De ahí que eres el demonio= eres Pedro Botero.



¿ Por qué trabajamos cuentos folclóricos en primaria? Porque..
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Cuando nosotros contamos un cuento folclórico a nuestros alumnos, si lo contamos bien, estaremos aportándoles conocimientos populares de otras épocas y estaremos enriqueciendo su vocabulario.
Ahora para contar un cuento corretamente considero que hay que tener en cuenta:
  • Que ha de ser el profesor quien escoja el cuento y ha de gustarle porque así podrá contarlo mejor.
  • Tendremos que colocar a los alumnos en un semicírculo y cerca del profesor pues así todos podrán escuchar bien y ver bien las expresiones de su maestro. No se podrá empezar hasta que haya silencio.
  • El maestro tendrá que tener un esquema mental de la obra, saber el orden de los acontecimientos, tener bien claros a los personajes ya que si no es así podrá dudar al contarlo y eso haría que los alumnos se distrajesen y se dejasen de interesar por escuchar.

A la hora de contar el cuento hay que usar diferentes tipos de voces para cada personaje y para el narrador, gesticular mucho, y mirar lo menos posible a la “chuleta” o cuento que tenga en sus manos.
En conclusión, cuanto más nos guste la obra, mejor nos la sepamos, más gesticulemos y más miremos e interactuemos con los niños haciendoles reguntas como  “ y ahora... ¿qué creeis que pasará?” para que puedan participar en el transcurso de la obra más atentos estarán y mejor se lo pasarán. Así empezarán a coger gusto por la literatura porque eso es lo más importante, que se diviertan con ella.

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